Todo sobre la Adopción de Mascotas
Todos y cada
uno de estos animales buscan un hogar, un dueño, un amigo, alguien que les
quiera de verdad y para siempre. Cada uno de ellos tiene su historia, pero
todos tienen en común que no han tenido suerte, que necesitan ser queridos, que
darían su vida por un dueño que les diera una segunda oportunidad y los tratará
con amor, todos sienten y padecen y sufren al ser abandonados y tratados como
objetos. Todos son la realidad de lo que se vive en nuestro país y solo TÚ y
personas como tú pueden empezar a cambiar las cosas ADOPTA, muéstrales que
pueden ser felices y lo más importante encuentra al amigo más incondicional,
leal, fiel..., que jamás hayas imaginado.
Adoptar un perro adulto, ¿por qué no?
Las ventajas
de la adopción de perros adultos son innegables. Ya conocemos el tamaño que
tiene, ha pasado las peligrosas enfermedades de la infancia, nos podemos hacer
una idea bastante aproximada de su carácter (en la protectora nos asesorarán
perfectamente si puede convivir con otros animales si es tranquilo o revoltoso,
si es “escapista”…), ya está esterilizado/a, sabemos si padece algún problema
de salud, etcétera.
Antes de adoptar
Independientemente
de si se trata de un cachorro o un perro adulto, de raza o cruce, incorporar un
perro al hogar conlleva una serie de responsabilidades, gastos y quebraderos de
cabeza que debemos asumir. A partir de ahí, si la decisión es adoptar, debemos
elegir el perro que mejor se pueda integrar en nuestro estilo de vida
(valoraremos tamaño, actividad, mantenimiento que necesita…) y, lo más
importante de todo, debemos ser consecuentes con nuestro nivel de implicación y
conocimiento. Debemos hablar con las personas responsables de la protectora y
ser sinceros (si es nuestro primer perro lo diremos sin complejos ¡nadie nace
sabiendo!).
Una vez en casa, en realidad las pautas a
seguir con un perro adulto no difieren demasiado de
las que llevaríamos a cabo con un cachorro
La llegada a casa
Evidentemente
lo primero es pasar por el veterinario a repasar la cartilla del perro,
comprobar que todo está al día, hacer un chequeo general. Muchas protectoras
–la mayoría– te entregarán el perro con su cartilla perfectamente al día,
controles de Leishmania, con chip e incluso bañado. Rellenarás un contrato, y
es probable que desde la protectora realice un seguimiento para comprobar que
todo va bien.
Y, una vez en
casa, en realidad las pautas a seguir no difieren demasiado de las que
llevaríamos a cabo con un cachorro: Una buena idea es recoger al perro un
viernes, de esta forma podemos dedicar el fin de semana a dar los primeros
pasos en su adaptación a una nueva casa.
Según salgamos
del coche hay que dar un paseo largo, tranquilo, sin prisa… Os estáis
conociendo, y él además está ante un mundo nuevo. Tiene que procesar todos esos
olores. Unos juguetes (las pelotas que pitan son el “atractivo universal”) y
media docena de salchichas serán los primeros recursos que necesitarás.
En casa
tendremos preparados un sitio para su cama, y otro para su comida. Muy pronto
los aprenderá (no olvides algunos juguetes, ¡no sólo juegan los cachorros!).
No forzaremos
nunca las situaciones. Puede tener miedos, si no le gusta el ascensor, o la
terraza, o…, lo intentaremos con comida o juguetes, pero nunca con la fuerza.
Sus niveles de estrés son altos en este momento, y no tenemos por qué
incrementarlos aún más. No hay prisa… Y además ¡todavía tenemos unas pocas
salchichas en el bolsillo para convencerle!
Al igual que
haríamos con un cachorro, desde el primer momento comenzaremos con la rutina
diaria: se sale a tal hora, se come a tal otra, éste es tu sitio…
Y lo mismo
sucede con la educación: comienza en el mismo momento en el que el perrete
llega a casa. Educar a un perro adulto adoptado es muy difícil, ¿no? Lo cierto
es que no, más bien sucede al contrario. Una vez más menospreciamos la
inteligencia de los perros. Cuando un perro llega a casa se encuentra en un
estado de estrés importante, de ahí que no debamos forzarle nunca, pero al
mismo tiempo se encuentra en un estado de extraordinaria receptividad. El perro
es perfectamente consciente de que todo está cambiando (el escenario, los
humanos que hay a su alrededor, las “reglas del juego” en definitiva), y se
encuentra atento a todo, ansioso por procesar información acerca de quién
“manda”, quién controla la comida, los espacios, dónde se come, cuál es el
sitio seguro, cuál no lo parece tanto… Si aprovechamos bien los primeros días
(suele ser una semana aproximadamente el periodo mínimo de adaptación), el
perro habrá comprendido cuál es su sitio en casa. Son
frecuentes los casos de perros adoptados que se pierden, se desorientan, porque
sus dueños los han soltado a la primera de cambio en el parque más cercano
Los 3 errores que debemos evitar
1. Sentir
pena, bajar la guardia, ser permisivos en exceso. Especialmente si adoptamos un
perro que sabemos ha pasado malos momentos es frecuente pecar de hiper-afecto.
Ya habrá tiempo para ello, ahora estamos sembrando para el futuro, y debemos
ser estrictos con las reglas que queremos sean respetadas (ya sabes… no le
dejes subirse a la cama ahora porque “el pobre acaba de llegar”, si pasados
unos días te va a molestar).
2.
Frustración. El proceso de adaptación no será rápido, con un cachorro del mejor
de los criadores tampoco lo sería (lloraría por las noches, mordería los
muebles, sólo pensaría en jugar…). El tiempo juega a nuestro favor y cada día
notaremos cómo se va creando un vínculo entre el perro y nosotros.
3.
Precipitarnos. Ese periodo de receptividad del que hablábamos nos puede
engañar, y hacer que nos confiemos pensando que en pocos días ya está todo
hecho. Mucho cuidado sobre todo, con soltar a un perro recién llegado. Son
frecuentes los casos de perros adoptados que se pierden, se desorientan, porque
sus dueños los han soltado a la primera de cambio en el parque más cercano. Las
primeras semanas lo soltaremos sólo en entornos controlados. No hay prisa, y sí
muchos peligros si nos precipitamos.
Y ¡a disfrutar del nuevo miembro de la familia!
Agradecimientos:
a Juan Francisco Calle (http://www.doogweb.es/)
por permitirme publicar este artículo.