domingo, 13 de mayo de 2012

ESTAMOS EN PRIMAVERA, A CUIDAR NUESTRAS MASCOTAS




!IMPORTANTE¡

Las garrapatas se encuentran a menudo en la hierba alta, donde esperan en el extremo de una hoja para intentar engancharse a cualquier animal que pase. Una idea falsa muy común es pensar que la garrapata es capaz de saltar de la planta al huésped, pero el único método de transmisión es el contacto directo. Pueden esperar semanas o incluso meses antes de hallar un huésped adecuado. Cuando se encuentran con uno apropiado trepan sobre él (algunos se dejan caer desde la vegetación alta), y por medio de sus quelíceros, perforan la piel y empiezan a succionar sangre; su cuerpo se hincha hasta tal punto que segrega un pegamento para pegarse al huesped y seguir comiendo al maximo.

 

La garrapata se termina soltando del animal cuando se llena, pero esto puede tardar varios días. En su boca, las garrapatas tienen una estructura que les permite engancharse firmemente al lugar del que están chupando sangre. Lo primero que hay que aclarar es que la mayoría de las picaduras de garrapatas son inofensivas, no conllevan la transmisión de gérmenes patógenos; además, aunque inoculen gérmenes, la mayoría de las veces no se manifiestan síntomas de la enfermedad. Eso sí, una vez detectada la garrapata se debe retirar lo antes posible, sin precipitación, pero sin dejar pasar tiempo innecesario. Se deben descartar métodos tradicionales como el uso de alcohol, aceite, vaselina, petróleo, esmalte de uñas u otros productos, porque crean una especie de película alrededor de la garrapata que impide que respiren, lo que parece acelerar la regurgitación de sangre. Tampoco deben cortarse, quemarse y sobre todo no se debe tirar con los dedos aplastando su cuerpo, pues en este momento podría producirse la inoculación de fluidos infecciosos desde la garrapata hacia el cuerpo del hospedador. La forma correcta de retirarla es usando unas pinzas, de punta estrecha, a ser posible curvadas, con las que sujetaremos la garrapata por su zona bucal, lo más cerca posible de la piel del hospedador, evitando aplastar el cuerpo. A continuación realizar una tracción continua y lenta (podría llevarnos casi un minuto), progresiva, sin excesiva fuerza, nunca bruscamente, en perpendicular a la piel hasta conseguir su extracción. Nunca retorcer la garrapata. Si alguna parte del aparato bucal de la garrapata queda en el interior de la piel, usar la hoja de un bisturí o una aguja para extraer los restos; en cualquier caso si quedara algún cuerpo extraño lo normal es que pasados unos días fueran expulsados por nuestro cuerpo.

COLABORACION: Wikipedia

lunes, 30 de abril de 2012

Información sobre la Adopción




 

Todo sobre la Adopción de Mascotas
Todos y cada uno de estos animales buscan un hogar, un dueño, un amigo, alguien que les quiera de verdad y para siempre. Cada uno de ellos tiene su historia, pero todos tienen en común que no han tenido suerte, que necesitan ser queridos, que darían su vida por un dueño que les diera una segunda oportunidad y los tratará con amor, todos sienten y padecen y sufren al ser abandonados y tratados como objetos. Todos son la realidad de lo que se vive en nuestro país y solo TÚ y personas como tú pueden empezar a cambiar las cosas ADOPTA, muéstrales que pueden ser felices y lo más importante encuentra al amigo más incondicional, leal, fiel..., que jamás hayas imaginado.
Adoptar un perro adulto, ¿por qué no?
Las ventajas de la adopción de perros adultos son innegables. Ya conocemos el tamaño que tiene, ha pasado las peligrosas enfermedades de la infancia, nos podemos hacer una idea bastante aproximada de su carácter (en la protectora nos asesorarán perfectamente si puede convivir con otros animales si es tranquilo o revoltoso, si es “escapista”…), ya está esterilizado/a, sabemos si padece algún problema de salud, etcétera.
Antes de adoptar
Independientemente de si se trata de un cachorro o un perro adulto, de raza o cruce, incorporar un perro al hogar conlleva una serie de responsabilidades, gastos y quebraderos de cabeza que debemos asumir. A partir de ahí, si la decisión es adoptar, debemos elegir el perro que mejor se pueda integrar en nuestro estilo de vida (valoraremos tamaño, actividad, mantenimiento que necesita…) y, lo más importante de todo, debemos ser consecuentes con nuestro nivel de implicación y conocimiento. Debemos hablar con las personas responsables de la protectora y ser sinceros (si es nuestro primer perro lo diremos sin complejos ¡nadie nace sabiendo!).
Una vez en casa, en realidad las pautas a seguir con un perro adulto no difieren demasiado de
las que llevaríamos a cabo con un cachorro
La llegada a casa
Evidentemente lo primero es pasar por el veterinario a repasar la cartilla del perro, comprobar que todo está al día, hacer un chequeo general. Muchas protectoras –la mayoría– te entregarán el perro con su cartilla perfectamente al día, controles de Leishmania, con chip e incluso bañado. Rellenarás un contrato, y es probable que desde la protectora realice un seguimiento para comprobar que todo va bien.
Y, una vez en casa, en realidad las pautas a seguir no difieren demasiado de las que llevaríamos a cabo con un cachorro: Una buena idea es recoger al perro un viernes, de esta forma podemos dedicar el fin de semana a dar los primeros pasos en su adaptación a una nueva casa.
Según salgamos del coche hay que dar un paseo largo, tranquilo, sin prisa… Os estáis conociendo, y él además está ante un mundo nuevo. Tiene que procesar todos esos olores. Unos juguetes (las pelotas que pitan son el “atractivo universal”) y media docena de salchichas serán los primeros recursos que necesitarás.
En casa tendremos preparados un sitio para su cama, y otro para su comida. Muy pronto los aprenderá (no olvides algunos juguetes, ¡no sólo juegan los cachorros!).
No forzaremos nunca las situaciones. Puede tener miedos, si no le gusta el ascensor, o la terraza, o…, lo intentaremos con comida o juguetes, pero nunca con la fuerza. Sus niveles de estrés son altos en este momento, y no tenemos por qué incrementarlos aún más. No hay prisa… Y además ¡todavía tenemos unas pocas salchichas en el bolsillo para convencerle!
Al igual que haríamos con un cachorro, desde el primer momento comenzaremos con la rutina diaria: se sale a tal hora, se come a tal otra, éste es tu sitio…
Y lo mismo sucede con la educación: comienza en el mismo momento en el que el perrete llega a casa. Educar a un perro adulto adoptado es muy difícil, ¿no? Lo cierto es que no, más bien sucede al contrario. Una vez más menospreciamos la inteligencia de los perros. Cuando un perro llega a casa se encuentra en un estado de estrés importante, de ahí que no debamos forzarle nunca, pero al mismo tiempo se encuentra en un estado de extraordinaria receptividad. El perro es perfectamente consciente de que todo está cambiando (el escenario, los humanos que hay a su alrededor, las “reglas del juego” en definitiva), y se encuentra atento a todo, ansioso por procesar información acerca de quién “manda”, quién controla la comida, los espacios, dónde se come, cuál es el sitio seguro, cuál no lo parece tanto… Si aprovechamos bien los primeros días (suele ser una semana aproximadamente el periodo mínimo de adaptación), el perro habrá comprendido cuál es su sitio en casa. Son frecuentes los casos de perros adoptados que se pierden, se desorientan, porque sus dueños los han soltado a la primera de cambio en el parque más cercano
Los 3 errores que debemos evitar
1. Sentir pena, bajar la guardia, ser permisivos en exceso. Especialmente si adoptamos un perro que sabemos ha pasado malos momentos es frecuente pecar de hiper-afecto. Ya habrá tiempo para ello, ahora estamos sembrando para el futuro, y debemos ser estrictos con las reglas que queremos sean respetadas (ya sabes… no le dejes subirse a la cama ahora porque “el pobre acaba de llegar”, si pasados unos días te va a molestar).
2. Frustración. El proceso de adaptación no será rápido, con un cachorro del mejor de los criadores tampoco lo sería (lloraría por las noches, mordería los muebles, sólo pensaría en jugar…). El tiempo juega a nuestro favor y cada día notaremos cómo se va creando un vínculo entre el perro y nosotros.
3. Precipitarnos. Ese periodo de receptividad del que hablábamos nos puede engañar, y hacer que nos confiemos pensando que en pocos días ya está todo hecho. Mucho cuidado sobre todo, con soltar a un perro recién llegado. Son frecuentes los casos de perros adoptados que se pierden, se desorientan, porque sus dueños los han soltado a la primera de cambio en el parque más cercano. Las primeras semanas lo soltaremos sólo en entornos controlados. No hay prisa, y sí muchos peligros si nos precipitamos.
Y ¡a disfrutar del nuevo miembro de la familia!
Agradecimientos: a Juan Francisco Calle (http://www.doogweb.es/) por permitirme publicar este artículo.

viernes, 27 de abril de 2012

Alimentación en el perro deportista


Deportes
A todos los que amamos los animales y al perro en especial, donde el juego se puede canalizar en una educación deportiva y en esta sección hay artículos sobre el concepto de agility y la alimentación en el perro deportivo.

Alimentación en el perro deportista

No nos engañemos, una buena alimentación no transforma un animal lento en un caballo de carrera; pero sí puede ayudar a los que tienen dotes y buena preparación atlética a ser verdaderos campeones.
Los "expertos" distinguen los llamados perros de trabajo del resto de sus camaradas. ¿Pero cúales son exactamente los perros que trabajan? ¿Los que van a la oficina?
En realidad, estas razas pueden equipararse a los deportistas profesionales, porque tienen que hacer un mayor esfuerzo físico. La categoría comprende muchas razas que participan en actividades diversas: desde el perro pastor al de caza, pasando por el de competición o cualquier otro ejemplar, que sin necesidad de dedicar su vida a un trabajo concreto, realiza una actividad mas intensa que la de sus colegas sedentarios
¿Cómo alimentar entonces a un perro que hace mas de 4 horas diarias de ejercicio?
Con comida de primera calidad. La energía que estos animales necesitan se debe proporcionar en forma de grasas muy digestivas. Las proteínas como la carne, debe ser suministrada solo de vez en cuando. Los ejemplares muy activos necesitan, también un mayor aporte de vitaminas y una importante reducción de sal; al contrario de lo que se pueda creer, el perro no transpira, y por tanto no pierde sales minerales. Los suplementos de sales que algunos tutores suministran a sus perros tras una agotadora caminata, sólo generan una producción exagerada de orina como consecuencia del aumento de sed. Una buena prestación deportiva pasa por una correcta hidratación.
Existe en el mercado comidas especiales para deportistas, alimentos balanceados de tipo premium especiales que cumplen con todas las condiciones indicadas para este tipo de animales.
Tome nota...
* Jamás se deben suministrar raciones abundantes poco antes del ejercicio; puede predisponer a torsión gástrica
* Las mejores dietas reducen en un 5 % las fibras. De esta forma se consiguen raciones menos voluminosas que pesan poco en el estómago del animal.
* Si el perro se muestra sediento en mitad del ejercicio, habrá que procurarle agua en abundancia, y descansar 5 minutos antes de comenzar de nuevo.
 
* Durante las jornadas de caza, los ejemplares deben comer tres o cuatro veces al día para reponer fuerzas.
* Durante el ejercicio, el perro puede comer sin miedo golosinas; las galletas industriales y los huesos de sabores son ideales para saciar su apetito momentáneamente.
Autor: Dr. Alejandro Garcia
Veterinaria Tacuarí
Colaboradores: 

jueves, 26 de abril de 2012

miércoles, 25 de abril de 2012

El gato de viaje


Viajes cortos: Muchos propietarios de gatos, especialmente aquellos que habitan en las grandes ciudades, practican la excursión de fin de semana hacia entornos naturales, campo abierto, bosque, montaña y playa, en donde pueden relajarse y disfrutar jornadas inolvidables.
Cuando la salida es de corta duración, menos de un día, se plantea incuestionablemente la clásica duda: ¿Es conveniente que nos acompañe el gato? ¿Supondrá este paseo una circunstancia agradable para el minino? ¿Qué hacemos, dejarlo en casa o traerlo con nosotros? Indudablemente, la decisión ha de apoyarse en la experiencia que nosotros tengamos tras haber sacado al gatito varias veces a las excursiones de corta duración. Si el felino queda en la casa, esta circunstancia no varía sustancialmente sus hábitos cotidianos y únicamente cuando con su comportamiento y forma de actuar.
Tengamos la evidencia de que el paseo al campo le llena de satisfacción, podremos tenerlo como compañero de viaje. Esta puede ser la regla de oro en lo que respecta a las salidas de corta duración: sólo viajaremos con el gatito cuando estemos razonablemente seguros de que el animalito disfruta con el paseo, si no es preferible que permanezca en la casa.
Todos los felinos se habitúan rápidamente a viajar en la bandeja lindante (luneta) al vidrio trasero del automóvil, que debe estar provisto de una superficie rugosa, nunca resbaladiza, que permite al minino asegurarse al soporte, clavando las uñas durante el viaje, propio de una conducción tranquila.
Es importante colocar una rejilla separadora, obligatoria en las disposiciones del código circulatorio de muchos países, para evitar un accidente provocado por el salto del gatito hacia el asiento del conductor. Si no se quiere instalar la reja separadora o viajamos en el automóvil de algún amigo, recurriremos a las cestas o jaulas de transporte, especialmente acondicionadas para estos animalitos.
El gato no deberá comer ni beber agua a partir de tres o cuatro horas antes de la partida y, eventualmente, necesitaremos realizar alguna parada que le permita beber un poco de agua fresca y efectuar sus deposiciones, en un lugar tranquilo y descampado para evitar que se asusta y se pueda perder.
El viaje de largo recorrido: La preparación del animalito, para un desplazamiento inevitable, habrá de adecuarse al medio de transporte: ferrocarril, automóvil, ómnibus, avión o barco.
Las compañías de transporte tienen previsto, a veces, el traslado de animales domésticos, que se ajustan a normas más o menos regulares.
En todo caso, será conveniente la consulta veterinaria para administrar al gatito algún tranquilizante, que, además, evite los vómitos y mareos tan frecuentes en este tipo de viajes, propiciados muchas veces por un acondicionamiento inadecuado del jaulón.
La jaula, preferiblemente cerrada, deberá tener, sin embargo, unos respiraderos que aseguren la perfecta circulación del aire. El tamaño adecuado a las dimensiones del animal no será tan sobrado como para que el minino pueda golpearse con los traqueteos, baches, etc., ni tan pequeña como para que resulte asfixiado en un pequeño volumen inadecuado a su tamaño.
La dosis de tranquilizantes, así como las de los medicamentos inhibidores de mareos, deben ser respetuosamente administradas con arreglo a la prescripción facultativa sin sobrepasar nunca las cantidades indicadas.
Los viajes de duración muy larga serán efectuados en jaulas provistas de comederos y, sobre todo, de bebederos involcables, que permitan ofrecer el agua necesaria para el gato.
Bibliografía 

Colaboradores: